ESTUDIOS BÍBLICOS

Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad (II Ti 2:15).

UN SOLO CAMINO

Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Jn 14:5-6).

¡FAMILIAS FUERTES IGLESIAS FUERTES!

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gal 6:10).

RADIO ON LINE LAS 24 HORAS

Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen (Lc 11:28).

LIBERTAD DEL PECADO EN CRISTO

Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: "Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Jn 8:31-32).

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miércoles, 29 de agosto de 2012

I Epístola de Juan

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I. El autor y la autenticidad de la carta
A.    La carta misma no nos dice quién la es­cribió, como tampoco a quiénes fue escrita. No obstante, sin duda alguna fue el apóstol Juan. A esta conclusión apunta todo el tes­timonio de los testigos. Policarpo era un dis­cípulo de Juan y el testifica que Juan la escri­bió. Da el mismo testimonio otro discípulo, Papías. Muchos de los llamados “Padres Eclesiástico” (autores y comentaristas de los primeros siglos de la era cristiana) atribu­yeron esta carta a Juan el apóstol. Entre ellos eran Tertuliano (155-220); Clemente de Ale­jan­dría (150-216); Ireneo (130-200), quien era dis­cípulo de Policarpo; 0rígenes (185-254); y Cipriano (murió en 258).
B.    La evidencia interna también apunta al autor de esta carta como siendo el mismo quien escribió el Evangelio Según Juan.  Si el apóstol Juan es el autor del Evangelio Según Juan, también lo es de esta carta. El estilo, mo­­do de expresarse, o dicción de las dos obras, apunta a un autor común. El autor se identifica a sí mismo como apóstol al afirmar que era un testigo ocular de Jesucristo (1:1-3). Esto era requisito para ser apóstol (Hechos 1:8, 21, 22; 10:41). El estilo y manera de expresarse eran tan conocidos a sus lectores que el autor no tuvo que identificarse. Tal carta indicaría quién la escribió y la autoridad de él para hablar. Ninguna obra fraudulenta tendría tales ca­rac­te­rísticas. Sin duda esta carta es del após­tol Juan.

II. Tocante a Juan el apóstol
A.     Era hijo de Zebedeo (Marcos 1:20; Lucas 5:10) y de Salomé (Mateo 27:56 juntamente con Marcos 15:40), y hermano de Jacobo (Mateo 4:21; Hechos 12:2).
B.     Fue llamado por Jesús para seguirle (Mateo 4:21), y ser un apóstol (10:1-4). El juntamente con Jacobo su hermano fueron apellidados Boanerges, que quiere decir “hijos del trueno” (Marcos 3:17). Quisieron mandar descender fuego del cielo sobre los samarita­nos (Lucas 9:54).
C.     Tuvo el privilegio especial de acompañar a Jesús cuando resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:37), cuando fue transfigurado (Ma­teo 17:1,2), y cuando oró en Getsemaní (Mateo 26:36-37).
D.    La madre de Juan, juntamente con él y con Jacobo, pidió a Jesús para sus dos hijos una posición especial en el reino (Mateo 20:20-23; Marcos 10:35).
E.     Juan, juntamente con los otros discípulos, prohibieron a cierta persona que no echara fuera demonios, porque no seguía a ellos (es decir, en su compañía). Jesús les reprendió por esto (Marcos 9:38-41).
F.     Fue encargado del cuidado de la madre de Jesús (Juan 19:27). Era testigo de la resurrección de Jesús y de su ascensión al cielo (Mateo 28:16; Hechos 1:2-11).
G.    Era hombre sin letras (Hechos 4:13).
H.    Era compañero íntimo de Pedro (Hechos capítulo 3-4; 8:14-25; Gálatas 2:9).
I.      Era “columna” en la iglesia de Jerusalén (Gálatas 2:9).
J.      Fue desterrado a la isla llamada Patmos (Apocalipsis 1:9), donde recibió la revelación de Jesucristo (v.1).
K.     Escribió cinco libros del Nuevo Testamento; a saber, El Evangelio Según Juan, las tres Epístolas de Juan, y Apocalipsis.

III. Características de la carta
A.    Las siguientes palabras claves se encuentran en las dos obras: vida, luz, amor, tinieblas, muerte, mundo, comunión y verdad.
B.    La palabra “amor,” y derivados de ésta, caracterizan esta carta en gran manera. Se emplea esta palabra, y sus derivados, unas cincuenta veces a través de la carta.
C.    La palabra “conocer,” y las varias formas de ella, aparece en esta carta con frecuencia, probablemente en refutación del gnosticismo prevaleciente en ese tiempo.
D.    En esta carta se enfatizan varias seguridades. Véanse 3:14, 19, 24. De igual manera se enfatiza la idea de “comunión,” basada en la justicia y amor (1:3-10).
E.    Otra característica sobresaliente de esta carta es que el autor, como también lo hace el del Evangelio Según Juan, no sencillamente afirma o niega alguna proposición, sino que para enfatizar la afirmación, niega lo contrario, y para enfatizar la negación, afirma lo contrario. Tenemos ejemplos de esto en Juan 1:20; 3:36; 5:24; 6:22; 1 Juan 2:4,27; 4:2,3.

IV. Destinatarios
A.    Como no se sabe quiénes eran los recipientes iniciales de esta carta, tampoco se sabe cuándo fue escrita, ni desde dónde. Toda conclusión es pura conjetura. Parece ser carta de un autor de gran edad, y los escritores primitivos nos dicen que Juan pasó su vejez en el área de Éfeso.
B.    No hay ninguna referencia a persecución en esta carta. Todo apunta a un período de paz exterior. Esto indicaría una fecha posterior a 80 d.C., y anterior a 94, cuando surgió la persecución de Domiciano, quien era el último de los doce Césares. Algunos comentaristas fijan la fecha de 90 d.C. como la más probable para esta carta. Las herejías tratadas en ella también apuntan a una fecha tarde en el siglo primero, porque éstas no tuvieron principio y circulación hasta entonces.
C.    No obstante, algunos consideran que 2:13, 18 indican una fecha anterior a la destrucción de Jerusalén (70 d.C.), afirmando que los lectores habían conocido a Jesús en la carne, y que el “último tiempo” se refería al fin de la nación judaica.

V. Condiciones y circunstancias de los tiempos en que se escribió la carta
A.    No hay referencia a persecución general ni indicación indirecta respecto a ello. Los asuntos tratados apuntan más bien a conflictos internos en la iglesia del área de los lectores originales (2:13, 17; 5:4).
B.    Se habían levantado falsos maestros (4:1-6). Esta carta combate su filosofía falsa y las prácticas corruptas que ésta producía. Así  que la oposición que encontraba la iglesia no era tanto externa (persecución física) como interna (la mundanalidad en forma de filosofías falsas y hechos carnales). Los cristianos estaban siendo seducidos por estos falsos maestros, estos parecen haber sido los gnósticos, según el punto de énfasis de esta carta y las cosas condenadas en ella.

VI. El propósito de la carta
A.    El autor mismo declara su propósito en 1:3-4; 5:13. Además, las cosas tratadas en la carta indican cuáles son sus propósitos. Juan había vivido hasta una edad avanzada y por eso había visto el aparecimiento de muchas corrupciones en la iglesia en la forma de doctrinas y prácticas. Escribió tres cartas para reafirmar las verdades tocantes a la persona y obra de Jesucristo, y para combatir las falsas doctrinas y condenar las prácticas corruptas que éstas producían. Por eso abunda esta carta en exhortaciones a la constancia y a la fidelidad en la fe de Jesucristo y en advertencias contra la seducción de las concupiscencias de la carne y contra los falsos maestros, muchos de los cuales eran hermanos apóstatas (2:19), los anticristos.
B.    Esta carta enfatiza la deidad de Jesucristo y condena severamente a los que la niegan. Condena las prácticas carnales abogadas por los falsos maestros (2:15-17; 3:3-10).
C.    Juan escribió el Evangelio Según Juan para presentar las evidencias que producen fe en Cristo Jesús (20:30-31), y esta carta para presentar la clase de conducta que esa fe en Jesucristo produce.
D.    Esta carta enfatiza que la humana sabiduría no es superior a la divina, a la fe en Cristo Jesús. Solamente por adherirse a la fe en Cristo hay promesa de vida eterna. La locura de la predicación de la cruz de Cristo siempre será la sabiduría de la iglesia y a la que ella siempre debe seguir fielmente (I Co 1:21, 30; 2:1, 5).
E.    Para poder entender alguna proposición, tenemos que entender cuál es el propósito del autor al presentarla. Hemos visto el propósito de Juan al escribir esta carta. Es evidente que el error tratado es lo opuesto de las exhortaciones y puntos de énfasis del autor. Pero este error bien describe al gnosticismo que tuvo sus principios en el tiempo de Juan. Si interpretamos algún dado versículo de esta carta, teniendo presente quiénes eran los falsos maestros y lo que enseñaban, no caeremos en falsas interpretaciones, cosa que hacen los que ignoran esta verdad.

VII. El gnosticismo
A.     La palabra gnosticismo, según el Diccionario Enciclopédico Abreviado, signi­fica “Doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias judaicas y orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.” Este nombre se deriva de la palabra griega gnosis, que quiere decir “conocimiento.” Los gnósticos reclamaban tener un conocimiento superior a los demás. Usaban mal a Juan 17:3, reclamando que lo único importante era el conocimiento, y según ellos este conocimiento era la filosofía que abogaban. Su sistema era uno de intelectualidad y no de moralidad. Según ellos, las expresiones del apóstol Pablo respecto a “libres de la ley” quieren decir libres de toda restricción moral.
B.     Los gnósticos eran de dos clases principales: los docetas y los discípulos de Cerinto.
1.    Los docetas. Estos negaban la humanidad de Jesucristo. Según ellos, no tenía Cristo cuerpo literal o físico. Todo era una aparición o imaginación. Por eso eran llamados también los Phantasiastae (fantasmas). Juan los llama los “anticristos” (2:18), porque negaban la humanidad de Jesucristo. Los prueba falsos con lo de 1:1-3. Afirmaban éstos que todo lo atribuido a Jesús (su encarnación, obra, sufrimiento, resurrección y ascensión) era pura imaginación. Concluían que por eso no murió en realidad para hacer satisfacción por nuestros pecados. Juan les contestó en 2:2. Concluían que no tenemos que sufrir por nuestra fe, como tampoco sufrió (en realidad) Jesucristo.
2.    Los cerintianos. Estos negaban la deidad de Jesucristo. Eran de la doctrina de un cierto Cerinto, contemporáneo de Juan el apóstol. El reclamaba (según el testimonio de Ireneo en su libro contra herejías) que la deidad o divinidad entró en Jesús cuando fue bautizado, y que lo dejó cuando fue crucificado. Según él, nació Jesús hijo de José, y no milagrosamente de la virgen que se llamaba María. Era Cerinto un judío de Egipto que combinó algunas ideas judaicas con la filosofía gnóstica. Retenía la circuncisión y la observancia del sábado. El resultado fue un judaísmo espiritualizado. Los cerintianos, como también los ebionitas, eran unitarios. Afirmaban que antes y después de morar el Cristo en él, era Jesús meramente hombre. Admitían como hecho todo lo dicho respecto a la historia de Jesús, pero negaban que era en realidad el Hijo de Dios (2:22). Juan les contestó con lo de 4:15 y 5:5. (Los judíos también negaban la deidad de Jesús (Juan 5:17-18; 10:33; Mateo 26:63-68) pero éstos que lo negaban y están bajo consideración en esta carta eran de origen más reciente, 2:18).
C.     Básicamente el gnosticismo consideraba toda la materia como de naturaleza mala. Afirmaba que el mundo fue creado por un principio malo (y no por Dios quien es puro, y es luz). El dualismo pagano era la base de su creencia. (Dualismo = sistema religioso o filosófico que admite dos principios, como el del bien y el del mal, el alma el cuerpo, etc. Diccionario LaRousse). De esto concluían que Dios no pudo habitar en un cuerpo material o físico. ¡Negaban la encarnación de Cristo!
D.    Algunos gnósticos eran ascéticos, afirmando que el cuerpo era malo y tenía que ser maltratado; otros eran libertinos, afirmando que con la mente se salvaban según su conocimiento superior, aunque con sus cuerpos practicaban toda clase de sensualidad. Pablo expuso la falsa filosofía de ellos (Colosenses 1:16; 2:8-23), como, también Judas (16-19) y Pedro (II Pedro 2:1-3).
E.     La aplicación práctica del gnosticismo (para la gran mayoría) era la sensualidad, porque afirmaban que el espíritu era puro e independiente del cuerpo, y que el cuerpo podía pecar porque era impuro de naturaleza. Según esta filosofía que pecara el cuerpo y que con este conocimiento podían ellos permitir que sus cuerpos practicaran tales cosas sensuales. ¿No les permitía así su conocimiento superior? Así razonaban y se gloriaban en su “gnosis.”
F.     Los nicolaítas eran llamados gnósticos por los escritores primitivos. Sus hechos u obras eran malos (Apocalipsis 2:6,15). Afirmaban que los cristianos no están bajo sistema de moralidad, sino libres de todo pecado y que por eso no podían pecar o ser castigados por pecados cometidos. Estos nicolaítas estaban muy activos en Éfeso y en Pérgamo, según Apocalipsis capítulo 2.  Juan en su carta denuncia la doctrina de los tales (1:8-10; 2:1-3; 3:4).

jueves, 10 de mayo de 2012

Epístola a los Colosenses

I. El tema de la carta: El tema central de esta carta es la preeminencia de Cristo, 1:15-20; 2:2, 3, 9, 18, 19. 


II. Recuérdese que en Éfeso Pablo estaba "discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno 


A. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hech. 19:9, 10); "Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios" (1 Cor. 16:8, 9). Durante este tiempo muchos de los habitantes de esa área oyeron el evangelio. 

B. En esta carta a los colosenses Pablo habla también de las iglesias de Laodicea y Hierápolis (4:13, 15, 16). En esta carta habla del ministerio de Epafras (1:7, 8; 4:12, 13), y de Tíquico, un "fiel ministro y consiervo en el Señor" (4:7), y de Arquipo, "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor" (4:17). La iglesia había sido bien instruida (2:6). 


III. Pablo no conocía a los colosenses 


A. Cuando Pablo escribió esta carta, los de Colosas y Laodicea, no habían visto su rostro (2:1); por eso, se concluye que él no había predicado personalmente en estos pueblos, pero él se refiere a otros hermanos que sí habían colaborado con ellos. 

B. Epafras estuvo con él ("os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros", 4:23). Probablemente a través de él Pablo se enteró de algunos errores doctrinales que se habían enseñado en Colosas (2:8-23) y escribe esta carta para refutarlos. Compárese Hech. 20:28-31; parece que "los lobos rapaces" ya habían llegado. Enseñaban "otro evangelio" (Gál. 1:6, 7; 1 Tim. 1:3; 4:1-4; 6:3-5; 2 Tim. 1:13, 14; 2:14-18; 3:1-7, 13-17; Tito 1:9-11; Tito 3:9-11; 2 Ped. 2; Judas). 


IV. "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías (su filosofía, LBLA) y huecas sutilezas" (2:8). La herejía de Colosas era una mezcolanza del judaísmo y el gnosticismo incipiente que enseñaba que la salvación es por medio del conocimiento, no del evangelio puro, sino de ciertos misterios inventados por los hombres ("su filosofía y vanas sutilezas", 2:8). El término gnósticos significa los que conocen. 



V. Algunas creencias del gnosticismo (había muchas diferencias entre los gnósticos): 


A. Que había dos Dioses: un Dios inferior llamado Demiurgo, el Dios del Antiguo Testamento que creó el universo, y un Dios superior (el Ser Supremo) que ofreció salvación al mundo. Algunos decían que el Dios del Nuevo Testamento era el Ser Supremo, pero otros decían que aun el Dios del Nuevo Testamento era inferior al Ser Supremo. La literatura judaica producida unos dos siglos antes de Cristo enfatizaba la absoluta majestad y soberanía del Dios Supremo sobre el mundo y la existencia de seres intermediarios entre el Ser Supremo y la humanidad y, por eso, la aceptación de conceptos no bíblicos de la creación. Los gnósticos escribieron sus propios libros acerca de la creación, como también otros "evangelios" y otras epístolas. Los seres intermediarios o emanaciones se llamaban la pleroma. Se decía que Cristo era uno de estas emanaciones, que aunque fuera una de las más altas, o la más alta, no era única, sino simplemente una emanación del Ser Supremo. La más baja de las emanaciones se llamaba Demiurgo o Creador. Por lo tanto, enseñaban que el Padre de Jesucristo, el Dios de los cristianos, era muy inferior al Dios Supremo, y que las Escrituras del Dios de los cristianos eran inferiores a la revelación (la gnosis) del Ser Supremo. 

B. Los gnósticos creían que había dos fuerzas eternas, el bien y el mal (esta filosofía se llama el dualismo), y que la fuerza del mal creó el universo. Enseñaban que el pecado no existía en el corazón, sino en la materia o el cuerpo. Para ellos la redención era la liberación del espíritu del cuerpo material. La resurrección del cuerpo era enfáticamente negada. La salvación venía por medio del conocimiento (gnosis) impartido por el Redentor. La humillación del redentor consistía en dejar el mundo de luz para bajar a nuestro mundo para recoger los espíritus encarnados o atados en la materia. 

C. Creían que este redentor no podía tener un verdadero cuerpo (1 Jn. 4:1-3). Que "el Verbo fue hecho carne" tenía que ser "explicado" para que significara otra cosa. Esto fue hecho de distintas maneras: (1) que Cristo tenía un cuerpo fantasmal (que cuando caminaba, no dejaba huellas), que en realidad no nació, y que no sufrió en la cruz; (2) que Jesús sí era un ser humano ordinario sobre el cual el divino Cristo vino en el bautismo y del cual salió antes de la crucifixión; o (3) se hacía una distinción entre un Cristo celestial y un Cristo terrenal. 

D. Los gnósticos tenían varios sacramentos: (1) bautismo en agua; (2) bautismo por el Espíritu; (3) bautismo por fuego; (4) ungimiento con aceite; (5) una cena, etc. 

VI. La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo. Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores). 

VII. "El cristianismo fue influenciado por el gnosticismo por lo menos de siete maneras: (1) En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la iglesia estaba obligada a establecer ciertas normas que los que querían ser cristianos tenían que aceptar. Estas normas incluían El Credo Apostólico... y el Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico. (2) La defensa de la fe cristiana llevó a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica del día. (3) El énfasis gnóstico sobre los misterios, himnos espirituales, e impresionantes ritos inducía a más primorosos servicios litúrgicos en las iglesias. (4) El dualismo gnóstico y su odio de la materia pavimentaba el camino para el ascetismo cristiano, lo cual en turno llevaría a la vida monástica. (5) Los seres intermediarios de los gnósticos pavimentaban el camino para los Santos en la Iglesia Católica. Obsérvese la posición relativa de Sofía y la Virgen María en los dos sistemas. (6) La división superficial de la humanidad en los dos grupos de los elegidos y los no elegidos pavimentaba el camino para la doctrina de la predestinación. (7) Aunque condenado por la iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el día de hoy". (Estos datos acerca de las creencias gnósticas se hallan en "History of the Christian Church" por Lars P. Qualben). 


VIII. "El aire estaba lleno de religiones de misterio... 


A. Estos nuevos maestros profesaban un nuevo pensamiento con una concepción del mundo que intentaba explicarlo todo sobre la suposición de que la materia era inherentemente mala, y que el buen Dios sólo podía tocar la malvada materia por medio de una serie de eones ("eón. En el gnosticismo, inteligencia eterna emanada de la divinidad suprema", Larousse) o emanaciones ("emanación. Fig. Expresión, manifestación", Larousse) tan alejadas de ella como para impedir la contaminación divina y sin embargo con suficiente poder como para crear la mala materia ... cuando los gnósticos (los que conocen) abrazaron el cristianismo ... le aplicaron a él la teoría que sostenían acerca del universo. 

B. Se dividieron en dos facciones acerca de Cristo. Los gnósticos docetistas (de dokeo, parecer) mantenían que Jesús no poseyó un verdadero cuerpo humano, sino sólo un cuerpo fantasmal. Que era en realidad un eón, no poseyendo una humanidad real. Los gnósticos cerintios (seguidores de Cerinto) admitían la humanidad del hombre Jesús, pero afirmaban que el Cristo era un eón que sobrevino sobre Jesús en su bautismo en forma de paloma y que lo abandonó en la cruz ... Así , Colosenses parece escrita para nuestros propios días, cuando tantos intentan privar a Jesucristo de su deidad" (ATR). 

C. Por ejemplo, los testigos del Atalaya dicen que Cristo no era el Dios Todopoderoso, sino "un dios" inferior; ellos son, pues, politeístas (profesan servir a dos dioses). Algunos de mis hermanos en Cristo enseñan que cuando Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos (a veces dicen que no los tenía y a veces dicen que no los usaba, que viene siendo lo mismo). Desde luego, si aquí en la tierra Cristo no hubiera tenido los atributos de Dios, entonces los testigos tendrían razón al proclamar que El no es Dios, sino "un dios". Todos estos se unen con los gnósticos para despreciar la Deidad de Cristo. 

IX. "Los gnósticos defendían una variedad de posturas acerca de las cuestiones morales, como también sucede en la actualidad entre los hombres. Había los ascetas con unas normas rigurosas, y el elemento licencioso que rompía todas las barreras para la carne, mientras que pretendían que el espíritu mantenía una estrecha relación con Dios" (ATR). 

A. Los ascetas buscaban la comunión con Dios por medio de la soledad, las visiones y experiencias extáticas. La palabra monje viene de la palabra griega monachos, soledad. Los monjes viven en monasterios, hacen votos del celibato, del silencio, del rechazo de familia, y de las posesiones personales. Pablo dice que "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:20-23); más bien promueven toda forma de carnalidad. De esta herejía Pablo habla también en 1 Tim. 4:1-4. 

B. Otros gnósticos enseñaban que el espíritu no era afectado por los hechos del cuerpo y, por eso, promovían el libertinaje. Creían que su comunión con el Ser Supremo los elevaba muy arriba de los asuntos terrenales y que, por eso, su conducta personal no importaba y la consecuencia era que practicaban la borrachera, la fornicación y toda forma de vida disoluta. Esta herejía se condena en muchos textos. Véanse, p. ej., 2 Tim. 3:1-5; 2 Ped. 2; Judas, Apoc. 2:14, 15, 20. 

X. Recuérdese que para estos falsos maestros Cristo era simplemente una de las supuestas emanaciones (pleroma). Con toda fuerza y claridad, pues, Pablo escribe de la grandeza y preeminencia de Cristo; que, en lugar de ser una emanación, "en él habita toda la plenitud (pleroma) de la deidad corporalmente" (2:9). 


XI. Es obvio que tales errores estaban mezclados con algunos aspectos del judaísmo (2:11-17).

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