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miércoles, 2 de noviembre de 2016
Nueva oportunidad
Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, lo abandonarían.
Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyan un pequeño establo. Dentro de el, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito: PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE.
Más tarde, llamó a su hijo lo llevó al establo y le dijo: Hijo mío, ya estoy viejo y, cuando me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé cuál será tu futuro. Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando ya no tengas nada, tus amigos se apartarán de ti. Solo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella.
El joven se rió, pensó que era absurdo, pero, para no contradecir a su padre lo prometió, pensando que eso jamás podría suceder.
El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo Y, así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y Vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: Ay, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.
Apesadumbrado, el joven levantó la Vista y vio el estable. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llena de polvo, entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero, al menos esta vez, haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa...
Él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, exclamó y dijo: Si yo tuviese una nueva oportunidad. Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones. Por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. Pero el brazo de la horca era hueco, y se soltó fácilmente y el joven cayó al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes...
La horca estaba llena de piedras preciosas y una nota también cayó en medio de ellas. En ella estaba escrito: ¡Ésta es tu nueva oportunidad!
¡Te amo mucho!
Con amor, tu viejo padre.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Quédate con tu tenedor
Había una mujer que
había sido diagnosticada con una enfermedad incurable y a la que le habían dado
sólo tres meses de vida. Así que empezó a poner sus cosas "en orden".
Contactó a su sacerdote y lo citó en su casa para discutir algunos aspectos de
su última voluntad. Le dijo qué canciones quería que se cantaran en su misa de
cuerpo presente, qué lecturas hacer y con qué traje deseaba ser enterrada. La
mujer también solicitó ser enterrada con su Biblia favorita. Todo estaba en
orden y el sacerdote se estaba preparando para irse cuando la mujer recordó
algún muy importante para ella. - Hay algo más, dijo ella exaltada. - ¿Qué es?,
preguntó el sacerdote. - Esto es muy importante, continuó la mujer. Quiero ser
enterrada con un tenedor en mi mano derecha.
El sacerdote quedó
impávido mirando a la mujer, sin saber exactamente qué decir. - ¿Eso lo
sorprende o no? preguntó la mujer - Bueno, para ser honesto, estoy intrigado
con la solicitud, dijo el sacerdote. La mujer explicó: - En todos los años que
he asistido a eventos sociales y cenas de compromiso, siempre recuerdo que
cuando se retiraban los platos del platillo principal, alguien inevitablemente
se agachaba y decía, "Quédate con tu tenedor". Era mi parte favorita
porque sabía que algo mejor estaba por venir... como pastel de chocolate o
pastel de manzana. Algo maravillosos y sustancioso! Así que quiero que la gente
me vea dentro de mi ataúd con un tenedor en mi mano y quiero que se pregunten: "¿Qué onda con el tenedor?" Después quiero que usted les diga:
"Se quedó con su tenedor porque lo mejor está por venir."
Los ojos del sacerdote
se llenaron de lágrimas de alegría mientras abrazaba a la mujer despidiéndose.
El sabía que esta sería una de las últimas veces que la vería antes de su
muerte. Pero también sabía que la mujer tenía un mejor concepto de la esperanza
cristiana que él mismo. Ella sabía que algo mejor estaba por venir. Durante el funeral,
la gente pasaba por el ataúd de la mujer y veían el precioso vestido que
llevaba, su Biblia favorita y el tenedor puesto en su mano derecha. Una y otra
vez el sacerdote escuchó la pregunta: ¿"Qué onda con el tenedor?". Y
una y otra vez sonrió.
Durante su mensaje, el
sacerdote le platicó a las personas la conversación que había tenido con la
mujer poco tiempo antes de morir. También les habló acerca del tenedor y qué
era lo que significaba para ella. El sacerdote les dijo a las personas cómo él
no podía dejar de pensar en el tenedor y también que probablemente ellos
tampoco podrían dejar de pensar en él. Estaba en lo correcto. Así que, la
próxima vez que tomes en tus manos un tenedor, déjalo recordarte que lo mejor
está aún por venir.
jueves, 6 de diciembre de 2012
No te olvides del pato
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| EBSERMONES |
Había un pequeño niño visitando a sus abuelos en su granja. El tenía una resortera (catapulta) con la que jugaba todo el día, practicaba con ella en el bosque pero nunca daba en el blanco. Estando un poco desilusionado, regresó a casa para la cena. Al acercarse a casa, divisó al pato mascota de la abuela. Sin poder contenerse, usó su resortera y le pegó al pato en la cabeza y lo mato.
Estaba triste y espantado, y todavía en pánico, escondió el cadáver del pato en el bosque. Pero se dio cuenta que su hermana lo estaba observando. Lucrecia lo había visto todo pero no dijo nada. Después de comer la abuela dijo, "Lucrecia, acompáñame a lavar los platos." Pero Lucrecia dijo, "Abuela, Pedro me dijo que hoy quería ayudarte en la cocina, ¿no es cierto Pedro? Y ella le susurró al oído: "¿Recuerdas lo del pato?" Entonces, sin decir nada, Pedro lavó los platos.
En otra ocasión el abuelo preguntó a los niños si querían ir de pesca, y la abuela dijo, "Lo siento pero Lucrecia debe ayudarme a preparar la comida." Pero Lucrecia con una sonrisa dijo, "Yo si puedo ir, porque Pedro me dijo que a él le gustaría ayudar." Nuevamente le susurró al oído "¿Recuerdas lo del pato?" Entonces Lucrecia fue a pescar y Pedro se quedó.
Transcurridos muchos días en que estaba haciendo sus propias tareas y las de Lucrecia, finalmente él no pudo más. Fue donde la abuela y confesó que había matado al pato. Ella se arrodilló, le dio un gran abrazo y le dijo, "Amorcito, yo ya lo sabia. Estuve parada en la ventana y lo vi todo, pero porque te amo te perdoné. Lo que me preguntaba era hasta cuando permitirías que Lucrecia te tenga como esclavo.
¿Hasta cuándo permitirás que tus pecados sin confesar te mantengan esclavo? Hoy puedes gozar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
¿Buena Suerte?, ¿Mala Suerte?
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| EBSERMONES |
Una historia china habla de un anciano labrador que tenia un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapo a las montañas. Cuando los vecinos del labrador le dijeron que mala suerte tenía por perder el caballo, el les replico: ¿Buena Suerte?, ¿Mala Suerte? ¿Quien Sabe?
Una semana después el caballo volvió trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces sus vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte y este les respondió: ¿Buena Suerte?, ¿Mala Suerte? ¿Quien Sabe?
Cuando el hijo del labrador intento domar uno de aquellos caballos salvajes, se cayo y se rompió una pierna. Todo el mundo considero esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limito a decir: ¿Buena Suerte?, ¿Mala Suerte? ¿Quien Sabe?
Unas semanas mas tarde, el ejercito entro en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.
¿Había sido buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quien sabe?. Todo lo que a primera vista parece contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañino. Así pues, será postura sabia que dejemos a Dios decidir lo que es buena y mala suerte, y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien para los que le aman.
martes, 27 de noviembre de 2012
La ofrenda de una niña
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| EBSERMONES |
Una madre quería enseñar a su hija una lección y la entregó dos monedas para la ofrenda – una de un peso y la otra de diez pesos. Con eso la madre dijo, "hijita, pon una moneda en la ofrenda y puedes quedarte con la otra." Al salir de la iglesia la madre preguntó, "Hija, ¿cuál de las dos monedas pusiste en la ofrenda?" La hija contestó, "pues yo iba a entregar la de diez pesos, pero poco antes de tomar la ofrenda, el hombre detrás del púlpito dijo que debemos ser dadores alegres. Yo estaba convencida de que pudiera ser mucho más alegre si ofrendara el peso. Así que me quedé con la de diez."
jueves, 22 de noviembre de 2012
Constructor de puentes
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| EBSERMONES |
No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas juntas cayeron en un conflicto.
Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente.
Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de Luís. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño: "quizá usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso". - "Sí", dijo el mayor de los hermanos, "Tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su tractor y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor". ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? "Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más." El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho." El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo. El granjero quedo con los ojos completamente abiertos, su quijada se cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros! En su lugar había un puente -¡un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!- Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos. En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "¡Eres un gran tipo; mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho!". Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. "¡No, espera!", le dijo el hermano mayor. "Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti", le dijo el hermano mayor al carpintero. "Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".
lunes, 19 de noviembre de 2012
Cicatrices de Amor
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| ebsermones |
En un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salio corriendo por la puerta trasera, se tiro en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mama quien miraba desde la casa por la ventana se horrorizo por lo que estaba sucediendo. En seguida corrió hacia su hijo gritándole lo mas fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmo y viro nadando hacia su mama. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mama agarro al niño en sus brazos justo cunado el cocodrilo le mordía sus piernas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de sus corazón El cocodrilo era mas fuerte, pero la mama era mucho mas apasionada y su amor no la abandonaba. Un Señor que escucho los gritos se apresuro hacia el lugar con una pistola y mato al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. Cuando salio del trauma, un periodista le pregunto al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levanto la colcha y se las mostró Pero, entonces con gran orgullo se remango las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo... "Pero las que usted debe ver son estas".
Eran las marcas de las uñas de sus mama que habían presionado con fuerza.
"Las tengo por que mama no me soltó y me salvo la vida".
Nosotros también tenemos las cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros pecados, pero algunas son huellas de Dios, que muestran que nos ha sostenido con fuerza para que caigamos en las garras del mal.
Material disponible
¿Antiguo o Nuevo testamento?
Amor Fraternal
Ana
Anécdotas
Apocalipsis
Apologias
Bosquejos de sermones
Caleb
Carácter
Catolicismo
Comunión
Conducta
Confianza
Cristianismo Práctico
Curso para nuevos convertidos
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Dios
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El juicio final
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II Timoteo 2:15
Ilustraciones para Sermones
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La Biblia
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