Texto:
Lucas 3
Introducción:
- “He
aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delant
e de
mí; y vendrá súbitamente a su
templo el Señor a quien vosotros buscáis,
y el ángel del pacto, a
quien deseáis vosotros. He aquí
viene, ha dicho Jehová de los
ejércitos” (Mal 3:1).
- Veremos en el capitulo 3 de Lucas
algunas características particulares de uno que fue, mensajero del Señor,
para emular sus virtudes y fortalezas en este trabajo:
I. Fue un
constructor de caminos (Luc 3:1-6)
A.
Dios prescindió de los gobernantes grandes
y poderosos y dio su Palabra a un profeta judío de las regiones desérticas.
1.
Sin dudas, la nación de Israel estaba en un
desierto espiritual y Juan les trajo las buenas nuevas del Mesías y de su
reino. Juan no fue sólo un profeta, sino que estuvo sujeto a la profecía (Is
40:3–5).
2.
Los v.4–5 describen el trabajo de un
constructor de caminos que prepara todo para la llegada del rey.
3.
En su ministerio, Juan tenía que remover
mucha «basura espiritual» para que la gente pudiera estar lista para dar la
bienvenida a su Mesías.
B.
Hechos 19:1–5 deja bien en claro que el
ministerio de Juan al bautizar apuntaba hacia la venida del Salvador, entre
tanto que el bautismo cristiano mira en retrospectiva y en identificación con
la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Ro 6:1–6). Los judíos bautizaban
a los gentiles prosélitos, pero no bautizaban judíos; Juan, por otra parte,
llamaba a los judíos a que se arrepintieran y bautizaran.
II. Fue un
agricultor (3:7-9)
A.
Juan se describe como un agricultor,
derribando árboles sin fruto y viendo a las serpientes huir del campo
incendiado.
1.
Juan llegó a la raíz de las cosas, y llamó
a la gente al arrepentimiento.
2.
Hay una ira venidera y la única manera de
prepararse para el juicio es abandonar el pecado y confiar en el Salvador.
B.
Los líderes religiosos no obedecieron el
llamado que Dios hizo a través de Juan
(7:29–30; 20:1–8), y Juan les llamó «víboras» (Mt 3:7–10).
1.
Jesús les llamó «hijos del diablo» (Jn
8:44–45; Mt 23:33), porque Satanás es la serpiente y tiene sus «hijos» (Ap
20:2; Mt 13:36–43).
2.
Juan precedió a Jesús porque la predicación
del juicio siempre debe venir antes de la declaración de la gracia salvadora.
Primero convicción, luego conversión.
III. Fue
un concejero (3:10-14)
A.
Juan dedicó tiempo para aconsejar
personalmente a las personas y prepararlas para el bautismo y su vida nueva de
fe.
1.
En general, las amonestó a ser generosas y
compartir lo que tenían (Hch 2:44–45; 4:32–37).
2.
Encargó a los cobradores de impuestos a que
fueran honrados y a los soldados a ser justos. (Tal vez sabía que los soldados
y los publicanos trabajaban juntos para extorsionar a la gente).
B.
Lucas menciona tres veces a los cobradores
de impuestos (5:27; 15:1; 19:2). A lo mejor estos soldados no eran romanos
(véase Mt 8:5–13), sino soldados judíos que pertenecían a la guardia del templo
o a la corte de Herodes.
1.
Es interesante que Juan no condenó a los
cobradores de impuestos, ni a los soldados de profesión; simplemente les dijo a
los publicanos y a los soldados que hicieran con honradez su trabajo y que no
hicieran daño a nadie.
2.
Podían seguir en sus vocaciones respectivas
y servir a Dios.
IV. Fue un
testigo (3:15-18, 21-22)
A.
Juan no vino para hablar de sí mismo sino
para dar testimonio del Hijo de Dios (Jn 1:19-34).
1.
su
privilegio presentar al Mesías a la nación.
2.
Si hubieran conocido las Escrituras,
hubieran estado listos para este gran acontecimiento; pero estaban «en
tinieblas» y por eso Juan tenía que «dar testimonio de la luz».
B.
Juan describió a Jesús como un segador con
el «aventador» en su mano, separando el trigo del tamo. La siega es un cuadro
familiar del juicio (Sal 1:4; Jer 15:7; Joel 3:12, 13).
C.
La palabra griega que se traduce
«anunciaba» en el v.18 significa «predicar las buenas nuevas».
1.
Juan fue un evangelista que llevaba a los
pecadores al Salvador.
2.
En el versículo 3 «predicar» significa
«proclamar un mensaje». Juan fue el heraldo que vino antes del Rey y proclamó
su venida al pueblo.
D.
Juan bautizó a Jesús para presentarlo al
pueblo (Jn 1:29–34) y no debido a que Jesús fuera un pecador arrepentido.
1.
Tanto el Padre como el Espíritu dieron
testimonio de que Jesús de Nazaret era en realidad el Hijo de Dios.
2.
El bautismo en agua de nuestro Señor fue un
cuadro anticipado de su futuro bautismo de sufrimiento en la cruz (12:50).
3.
Jesús, mediante su muerte, sepultura y
resurrección, «cumplió toda justicia» (Mt 3:15).
E.
Solamente Lucas menciona que Jesús oró durante
su bautismo (v.21), la primera de muchas ocasiones de oración que se mencionan
en este Evangelio (3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 29; 11:1; 22:32, 41; 23:34, 46). Si
el perfecto Hijo del Hombre tenía que orar para poder servir al Padre, ¡cuánto
más necesitamos orar nosotros, su pueblo!
V.
Fue un mártir (3: 19-20)
A.
Lucas no da el recuento completo del
arresto y martirio de Juan, pero Mateo y Marcos sí (Mt 14:1–12; Mc 6:14–29).
1.
Juan podía haber hecho una componenda en
cuanto a su mensaje y haber salvado su vida, pero fue un fiel testigo que
declaraba la verdad de Dios sin temor o favor.
2.
Su ministerio fue breve y tal vez pudiera
aparecer como un fracaso, pero cumplió con su trabajo (Hch 13:25) y agradó al
Señor.
B.
Nota sobre 3:23-38.
1.
La genealogía de Mateo 1:1–17 es la de
José, el padre adoptivo de Jesús, y traza su derecho legal al trono de David.
2.
Lucas nos da la genealogía de María, la
cual prueba los derechos naturales de Jesús al trono. Elí era, por tanto, el
padre de María. El versículo 23 dice que «Jesús [...] era [...] según se creía,
hijo de José, hijo de Elí» (i.e., nacido de María, la hija de Elí). Por lo
general, se pensaba que Jesús era el hijo de José (4:22; Jn 6:42, 45). El
nombre de la madre no se pondría en la genealogía, de modo que no se nombra a
María. Manteniendo su enfoque sobre Jesús el Hijo del Hombre, Lucas lleva la
genealogía en retroceso todo el camino hasta Adán (I Co 15:45).
Conclusión:
- Ser mensajero del Señor, no es tarea
fácil, demanda esfuerzo, sacrificio, dedicación, disposición para
aprender.
- En Juan el bautista tenemos gracias a
Dios, un modelo del cuan podemos aprender, para hacer un buen trabajo como
portavoces del evangelio.
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