
Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad (II Ti 2:15).
Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Jn 14:5-6).
Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gal 6:10).
Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen (Lc 11:28).
Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: "Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Jn 8:31-32).